Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Quien no tiene, perder no puede.
Más vale morir de risa que de ictericia.
El hombre propone y Dios dispone.
También de alegría se puede morir
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El que necesita, te visita.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
A malos ratos, buenos tragos.
Si voy, con lo que te doy.
Joya es la fama para bien guardarla.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Cada uno en su casa es rey.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
La menta, el amor aumenta.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
El que come y canta loco se levanta.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
A braga rota, compañón sano.
¿Y si somos los mejores, bueno y que? (Ante cualquier actividad deportiva).
Dios castiga sin dar voces.
Lo que sea que suene.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
La necesidad hace maestros.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
La muerte todo lo ataja.
Esto es pan para tu matate.
El que es sabio nunca enceguece.
Entendido y anotado.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Jugar la última carta.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Todo se pega, menos la hermosura.