La lealtad se paga.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
El que espera desespera.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Parece hormiga y es avispa.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Hasta la belleza cansa.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
No lo hurta, lo hereda.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
A chica cama, échate en medio.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Despedida de borrachos.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Juego y bebida, casa perdida.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Gente de navaja, poco trabaja.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Casa sin madre, río sin cauce.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Abril llovedero, llena el granero.