Bien juega quien mira.
La cabra siempre tira al monte.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
A veces se llora de alegría.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
El que es sabio nunca enceguece.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Hacer agua los dientes.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Quien nada pide, nada recibe.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
La mejor receta, la dieta.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Nadie da lo que no tiene.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Sobre mojado, llueve.
Al catarro, con el jarro.
Lo imposible, en vano se pide.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Ni miento ni me arrepiento.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
No seas amigo de los necios.
Las palabras se las lleva el viento.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.