La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Eso es harina de otro costal.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Penas amargas, son menos largas.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Trabaja y no comerás paja.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Gozo que no se comunica, se achica.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
No dar ni recibir, sin escribir.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Susto meado mejor que sangrado.
Le di la mano y me mordió los dedos.
Buey viejo, surco nuevo.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.