Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
La fantasía es la primavera del alma
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Ir por lana y volver trasquilado.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Más largo que un día sin pan.
Llevar agua al mar.
Jueves lardero, carne en el puchero.
La razón la tiene Sansón.
El juez que toma, presto es tomado.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
No calientes horno para que cueza otro.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Al último siempre le muerde el perro.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
De buena semilla, buena cosecha.