Quien el padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Vale más buena cara que un montón de halagos
El cantar, alegra el trabajar.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
No gastes pólvora en gallinazos.
El mandar no quiere par.
Ama como el lobo ama a la oveja
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Matanga dijo la changa.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
La Luna de Enero y el amor primero.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Habla directamente al corazón.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Actividad cría prosperidad.
Esta más grande la caja que el muerto.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Todas las horas hieren. La última mata.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
La práctica hace al maestro.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.