Fuiste doncella y viniste parida.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Se heredan dinero y deudas
A virgo perdido nunca falta marido.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Agua fina saca la espina.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Fraile convidado echa el paso largo.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Ocasión llegada presto agárrala.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Mujer refranes, muller puñetera.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Sol puesto, obrero suelto.
Mujer enferma, mujer eterna.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Madre ardida hace la hija tollida.
La mujer loca, por la vista compra la tela.