Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
A marido ausente, amigo presente.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Se está ahorcando con su propia soga.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
La buena hija dos veces viene a casa.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
La que da beso da d'eso.
A buena mujer, poco freno basta.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
De padres bocois hijos cubetas.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Viste a la escoba y parecerá señora.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
Vino y mujer, te ponen al revés.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Agua vertida, mujer parida.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.