La misa, dígala el cura.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Hija la primera, del padre entera.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Hebra larga, costurera corta.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
La primera señora, la segunda escoba.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
La mujer rogada y la olla reposada.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
La casa, la mujer la hace o deshace.
El mejor suegro, vestido de negro.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Riña de amantes, agua referescante.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Si te casas con un hombre rico, es igual que sea feo o bonito.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Una buena dote es un lecho de espinos
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.