Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Los hombres son mejores que su teología
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
A largos días, largos trabajos.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Madre pía, daña cría.
Copas son triunfos.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
El amor no se compra con dinero.
Por los cuernos se agarra el toro.
El uso hace al maestro.
Taberna sin gente, poco vende.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
No hay duelo sin consuelo.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
El necio dispara pronto sus dardos.
El que quiera peces que se moje el culo.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.