Para bien morir, bien vivir.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
El que nada tiene, nada vale.
El triunfo de los crueles es breve
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
A mucho hablar, mucho errar.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Hacer pinitos.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Unos mueren para que otros hereden.
La gente discreta, no suelta la jeta.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Refranes de viejas son sentencias.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
A gran salto, gran quebranto.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Hay ropa tendida.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas