La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Acertar errando es suerte y no talento.
De buen caldo, buenas sopas.
A cada pez le llega su vez.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
A buenas horas, mangas verdes
La mala costurera, larga la hebra.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Más honor que honores.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Amor es el verdadero precio del amor.
Hablar en plata blanca.
El viejo que se cura, cien años dura.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Nada creas, sino lo que veas.
Con dinero baila el perro.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Por unos pierden otros.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Despacito por las piedras
Más perdido que perro en misa.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Palabra de cortesano, humo vano.
No ofende quien quiere sino quien puede.