Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Estrenar casas y domar potros, otros.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Donde se está bien nunca se muere
Quien cerca halla, cerca calla.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
¿Quién con una luz se pierde?
Hacer favores, empollar traidores.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Bueno está lo bueno.
El diablo está en los detalles.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Pronto y bien no hay quien.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
La palabra es playa, el silencio oro.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Vive cantando, muere llorando.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
La mujer es gente en la letrina.