Para los desgraciados se hizo la horca.
Socorro tardío, socorro baldío.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
La tercera es la vencida"
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Esto son habas contadas.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Llora tus penas y deja las ajenas.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Rana en el fondo del pozo.
Alma sin amor, flor sin olor.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A quien presta nada le resta.
El vientre lleno aunque sea de heno.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
La fantasía es más veloz que el viento
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Más vale maña que fuerza.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Mucho preito hace mendigo.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
De refrán y afán pocos se librarán.