A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
El amor no se oxida
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
La adoración es una admiración trascendental
El primer amor nunca se olvida
Caer para levantarse, no es caer.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
La noche para pensar, el día para obrar.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Cabeza grande, talento chico.
Nadie da palos de balde.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Barba roja, mucho viento porta.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Primero la obligación y luego la devoción.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Ande o no ande, la burra grande.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Moza franca, bien juega el anca.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.