El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Lo bello es difícil.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Si no sobra es que falta.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Nadie da nada a cambio de nada.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
El que canta, sus males espanta.
El que poco pide, poco merece.
Interés, cuánto vales.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Más merece quien más ama.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Te conozco mascarita
Llena o vacía, casa que sea mía.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Obra acabada, maestro al pozo.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
El interés dueño del mundo es.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
La belleza es un reino que dura poco
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Brilla por su ausencia.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El buen vino, venta trae consigo.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Cada altar tiene su cruz.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.