Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Dar una higa al médico.
Hacer ruido, para sacar partido.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
A caballo no hay ningún cuerdo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Con solo honra no se pone olla.
Burgáles, mala res.
Cuando masques, no chasques.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
La mano perezosa, pobre es.
El necio dispara pronto sus dardos.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Más puede diligencia que ciencia.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Lo que no está prohibido está permitido.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
La buena obra, ella misma se loa.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
Decir, me pesó; callar, no.
Perro flaco soñando con longaniza.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.