A palabra necias, oídos sordos.
Poca cuadrilla, vida tranquila
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Al son que le toquen bailan.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Agua que corre, nunca mal coge.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
El día nunca retrocede de nuevo.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Quien tiene candela, jamás se congela.
Aún no asamos y ya pringamos.
Nadie ha visto el día de mañana.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
A la zorra, candilazo.
A la vejez, viruelas.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
El que se brinda se sobra.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Como es el pago, así es el trabajo.
Quien quita lo que da, al infierno va.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
Esta vale en oro lo que pesa.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.