A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Me importa un bledo.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Quien tuvo, retuvo.
Tumbando y capado.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Ir a amarrar el zorro.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
El que tiene lengua a Roma va.
Hablar por referencias es casi mentir.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Un hombre puede lo que sabe
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
El vino con el amigo.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Al mal hecho, ruego y pecho.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Juez que dudando condena, merece pena.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
La conciencia vale por cien testigos.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.