Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Ruego de Rey, mandato es.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Agárreme, que llevo prisa.
Salud perdida, salud gemida.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Quien siembra, siega.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Males comunicados, suelen ser remediados.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Canción de la transición.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Pensando en pajarito preña'o
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Dar con la puerta en la cara.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Atente al santo y no le reces.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Badajo alto, campana rota.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
El que come y canta loco se levanta.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.