Quien dineros tiene hace lo que quiere.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
No saber de la misa la media.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Al freír será el reír.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Jodido pero contento.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
La ocasión llega, llama y no espera.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
El agradecido no olvida el bien recibido.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Tentar la huevera a las gallinas
Hacerse el sueco.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Para aprender, lo principal es querer.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
El que siembra, cosecha.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Cada día verás quien peque y pague.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Haz bien y no mires a quien.
Mejor precavido, que arrepentido.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.