El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Mucho ojo, que la vista erro.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Criticar es más fácil que imitar.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Hacer castillos en el aire.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Moza reidora, o puta o habladora.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Tal para cual.
Dar gusto da gusto.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
El vino y la verdad, sin aguar.
Quien lee y escribe no pide pan.
Sacar los trapos al sol.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
A quien espera, su bien llega.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Hay que poner tierra de por medio.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Como vives, juzgas.
Ojo al parche.
Jugar la última carta.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Lo pasado, pisado.