Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Hablar con lengua de plata.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Lo que sea que suene.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Las paredes tienen oidos.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Para saber, has de leer.
Decir, me pesó; callar, no.
Hablando nos entendemos.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Escucha tu corazón... que sabe.
Irse con la música a otra parte.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Hablar en plata blanca.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Haz como la campana, que tañe y calla.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
El que callar no puede, hablar no sabe.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Mucho sabe quien callar sabe.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.