Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
El más cuerdo, más callado.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Nadie busca ruido con su dinero.
Jugar la vida al tablero.
Jugar y perder bien puede suceder.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Hacerte amigo del juez
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Hacer pinitos.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Harto da quien da lo que tiene.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Haz bien y no acates a quien.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
La música calma a las fieras.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Hacer la plancha.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Pan a hartura y vino a mesura.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Querer sanar es media salud.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Al músico viejo le queda el compás.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Ir de trapillo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Inclinar la balanza.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.