Seca la garganta, ni habla ni canta.
La buena cena, temprano suena.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Volverse humo.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Hacer algo de cayetano.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Hacer una cosa en un avemaría.
Quien mocos envía, babas espera.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Siempre habla quien menos puede.
Yo que callo, piedras apaño.
Creer a pie juntillas.
Vamos a ver dijo el ciego.
El lo que se pierde, se aprende.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Quien desprecia, comprar quiere.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Hasta ajustar, regatear.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
A comida de olido, pago de sonido.
Despacito y buena letra.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Dan darán, dicen las campanas.
Palabra de boca, piedra de honda.
Al mal dar, tabaquear.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Jugar a las cartas vistas.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Vale más saber que tener.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Ponerse la tapa en la cabeza
Quien se quemare, que sople.