Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Quien canta, su mal eta.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Para llegar a saber, aceite del velón has de oler.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
No dar ni recibir, sin escribir.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Jugar a dos barajas.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Hay quien las mata callando.
Quien bien quiere, bien obedece.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
El corazón del justo, piensa para responder.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Obremos a no ver, dineros a perder.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Qué bien canta María después de la comida.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Hacer enseña a hacer.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Come para vivir y bebe para comer.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Mear sin peer, rara vez.
Deja la h de ayer para hoy.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Hablando se entienden los blancos.
Baila Antón según le hacen el son.