Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
En casa del músico, todos saben cantar.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Al loco y al aire, darles calle.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El que presta, a pedir se atiene.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
El hable es plata, el silencio es oro.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
De lo que no sabes, no hables.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
El hablar bien, poco cuesta.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Más querría servir que recibir.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
No dejar títere con cabeza.
Antes di que digan.
A capa vieja no dan oreja.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Hablar hasta por los codos.
La voz del asno no pasa del tejado.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Haz buena harina y no toques bocina.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Enójate pero no pegues.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Chupar de la teta.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.