No hagas bien sin mirar a quien.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
A gran culpa, suave comprensión.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Favorecer, es por norma perder.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Ingratos hacen recatados.
No falta un burro en un mal paso.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Más verga que el Trica programando.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
La guerra mil males engendra.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Si ofendes serás ofendido
Fraile convidado echa el paso largo.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Con tontos, ni a coger hongos.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Emborrachar la perdíz
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El que es culpable puede reincidir.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
La ley justa no es rigurosa.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Quien no arrisca, no aprisca.
Esta bien; pero podría estar mejor.