Burlas suaves traen burlas graves.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Jugar y perder bien puede suceder.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Buen pedidor, mal dador.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
El ingenio obvia dificultades,.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
A la vejez, viruelas.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Mear sin peer, rara vez.
Guardas bien y no sabes para quien.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Cortesías engendran cortesías.
El mandar no tiene par.
Dádiva forzada no merece gracias.
Los bienes son para remediar los males.
Innovar, casi siempre es empeorar.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Lo imposible, en vano se pide.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
El papel que se rompa él.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Ese no pega ni un timbre.
Costumbre mala, desterrarla.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Ignora al ignorante.
Del reir viene el gemir.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Nunca falta un roto para un descosido.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
No dar pie con bola.