Juicios tengas, y los ganes.
La prisa será tardar.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Hacer oídos de mercader.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Casado por amores, casado con dolores.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Es de sabios, cambiar de opinión.
La moda no incomoda.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Enero mes torrendero.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
A dádivas, no hay acero que resista.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Beneficios son cadenas de obligación.
La jodienda no tiene enmienda.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Carta echada, no puede ser retirada.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Manos blancas no ofenden.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Burro que piensa bota la carga.