La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
El ruin calzado sube a los cascos.
Comida hecha, amistad deshecha.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Los vicios no necesitan maestro.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Todo va a parar al dedo malo.
El mal llama al mal.
No tropieza quien no anda.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Las dilaciones son peligrosas.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.