Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Las piedras no hablan.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
No caben dos pies en un zapato.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
El uso hace al maestro.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Idos y muertos, olvidados presto.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
En la tardanza está el peligro.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Hablar con bestias es para molestias.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
No te metas donde salir no puedas.
Las apariencias engañan.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Esto es de rompe y rasga.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Gran mal padece quien amores atiende.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Yerro es ir de caza sin perro.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.