El que no tiene hijos los mata a palos.
El que regala, no vende; pero sorprende.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Del ahorro viene la posesión.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Las malas noticias siempre tiene alas.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Yo que callo, piedras apaño.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
El creído majadero, pierde más que el consejero.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
El temor modifica tu conducta.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Mal de muchos, epidemia.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Más vuela la fama mala que la buena.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
El mandar no tiene par.
La pereza es la madre de la pobreza.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Juez que dudando condena, merece pena.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Ni quito ni pongo rey.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.