A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Después de verme robado, compré un candado.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
De persona palabrera, nunca te creas.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Compañía, ni con la cobija.
El tiempo vuela, que se las pela.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
A gato viejo, rata tierna.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
El que mal anda, mal acaba.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Mujer precavida vale por dos.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
A la vejez aladares de pez.
Hombre chico, pensamientos grandes.
A buen juez, mejor pastor.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Pa' todo hay fetiche.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
De tales devociones, tales costurones.
Can que mucho lame, saca sangre.
Con pedantes, ni un instante.