Decir, me pesó; callar, no.
El que tiene boca, se equivoca.
Reino dividido, reino perdido.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
El amor entra por los ojos.
Ley puesta, trampa hecha.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
A quien le dan pan que no coma.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Hijos casados, trabajo doble.
Más querría un dinero que ser artero.
Todas las horas hieren. La última mata.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Galga salida, a liebre parida.
Pies, ¿para qué os quiero?.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Lo comido por lo servido.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Las cosas lo que parecen.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Perro pendejo, no va a la gloria.