Amor, viento y ventura, poco dura.
Las indirectas del padre Cobos.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Mal hace quien nada hace.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Eso no te lo despinta nadie.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
A barba muerta, poca vergüenza.
Hacer enseña a hacer.
Arriba canas y abajo ganas.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Le puso el dedo en la llaga.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Amor con casada, vida arriesgada.
De día beata, de noche gata.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Al pobre el sol se lo come.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
No es nada, que del humo llora.
Peor que chile y agua lejos.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.