El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
La larga visita la alegría quita.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Quien hace malas, barrunta largas.
De la esperanza vive el cautivo.
Una palabra deja caer una casa.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
No escupas contra el viento.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Más merezco; pero contigo me conformo.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Faldas largas, algo ocultan.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
Quien siempre adula se quema las mangas
El que llora su mal, no lo remedia
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Como la espada, así la vaina.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.