Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Quien mucho escucha, su mal oye.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El que poco tiene a poco aspira.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Poco mal y bien quejado.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
El amor encogido en poco es tenido.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Más querría servir que recibir.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Aquel que guarda siempre tiene.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Es de sabios, cambiar de opinión.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.