Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Espéjate para que veas cómo eres.
A quien vela, todo se le revela.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Año de nieves, año de bienes.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Buey que muge, todos le temen.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
El amor es más agresivo que el odio
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
No ser escaparate de nadie.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
La culpa del asno echarla a la albarda.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Fea con gracia, mejor que guapa.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Pensando en pajarito preña'o
El que de amigos carece es porque no los merece.
De puta a puta, taconazo.
De desgraciados está el mundo lleno.
No hay alegría sin aburrimiento
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
La mala fe, no pare hembra.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Burlas suaves traen burlas graves.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Más ordinario que una monja en guayos.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
A consejo ido, consejo venido.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.