Las paredes oyen.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
No hay viejo sin dolor.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Haz lo que creas que está bien.
Entre col y col, lechuga.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
De refrán y afán pocos se librarán.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Cuentas claras conservan amistades.
Dios da frío según la ropa.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Vivir juntado es igual que casado.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Obra acabada, a dios agrada.
Puta y buena mujer, no puede ser.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
Donde hay caridad, hay paz.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.