El que guarda, halla.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Para que quiere cama el que no duerme.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Culo sentado, hace mal mandando.
La esperanza no llena la panza.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Son cucarachas del mismo concolo.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Atáscate, que hay lodo.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Es de sabios cambiar de mujer.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
La comida entra por los ojos.
De solo aire no vive nadie.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Compuesta, no hay mujer fea.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Cuanto más amistad, más claridad.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Callemos, que el sordo escucha.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Es más terco que una mula.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Ni es carne, ni es pecao.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
El hambre es la buena, no la comida.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.