El destino baraja, nosotros jugamos.
El ceremonial es el humo de la amistad
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Hazte responsable de tus actos.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Echarle mucha crema a sus tacos
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Obra a destajo, no vale un ajo.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
A cada paje, su ropaje.
Amores reñidos, los más queridos.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Una obra mala, con una buena se paga.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Agua vertida, mujer parida.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
El Juez, derecho como la viga del techo.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Cada cual decía del amor que tenía.