Cada uno con su humo.
El corazón no sabe mentir
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
No falta de que reirse.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
El que tiene boca, se equivoca.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Ley puesta, trampa hecha.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Reino dividido, reino perdido.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Abril, lluvias mil.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
El amor entra por los ojos.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Todas las horas hieren. La última mata.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
A quien le dan pan que no coma.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Hijos casados, trabajo doble.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Volverse humo.
Galga salida, a liebre parida.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Pies, ¿para qué os quiero?.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.