Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Burla con daño, no cumple el año.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Quien debe y paga, no debe nada.
La carta, corta, clara y bien notada.
Promete poco y haz mucho.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Cada día trae su propio afán.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Ládreme el perro y no me muerda.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Ir de capa caída.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Al desganado, darle ajos.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Mujer casada, casa quiere.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Alegría, belleza cría.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Para alcanzar, porfiar.
Quien destaja no baraja.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Deja que el buey mee que descansa.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Daño merecido, no agravia.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Vaca ladrona no olvida el portillo.