Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Quien da el consejo, da el tostón.
Decir bien y obrar mejor.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Araña muerta, visita cierta.
Dios da, nunca vende.
El que manda, manda.
A enemigo que huye, puente de plata.
Cuando tu ibas, yo venia.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
Llamame tonto y dame pan.
Primero la obligación y luego la devoción.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
El perro con rabia, de su amo traba.
Dios acude siempre.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Para buena vida, orden y medida.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Sale más caro el candil que la vela.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Hoy no se fía, mañana sí.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Irse con la soga entre los cachos.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Cosa muy querida, presto perdida.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Negocios de puercos, puerco negocio.