Hacer del san benito gala.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Casa ordenada, casa salvada.
Boca seca hace bolsa llena.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Cinco: por el culo te la hinco.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Gracias que hacen pero no la ven.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Meter aguja y sacar reja.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Haces mal, espera otro tal.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
Según es el dinero, es el meneo.
Muerto, ¿quieres misa?.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Habiendo don, tiene que haber din.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
El hombre propone y Dios dispone.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Dar una fría y otra caliente.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Llevar agua al mar.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.