La hacienda bien ganada con afán se guarda.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Nadie da sino lo que tiene.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Ladra de noche para economizar perro.
Para el solano, agua en mano.
Ingratos hacen recatados.
Ante la duda, abstente.
El que venga atrás que arree.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Quien no sabe dar sabe recibir
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Nadie da lo que no ha.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Esto son habas contadas.
El que poco pide, poco merece.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Más vale despedirse que ser despedido.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Campo bien regado, campo preñado.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Ley puesta, trampa hecha.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Gente de navaja, poco trabaja.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.