De fuera venga quien la tea nos tenga.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Deja la h de ayer para hoy.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Principio quieren las cosas.
Antes es la obligación que la devoción.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Nadie le da vela en este entierro.
Hacer la plancha.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
La obligación es primero que la devoción.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Cuenta errada, sea enmendada.
El relajo es dulce después del trabajo.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
La cortesía exige reciprocidad.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
En vender y comprar, no hay amistad.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
El que siembra, cosecha.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Estas son de mi rodada.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
El papel puede con todo.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Comprar al pobre, vender al rico.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Date prisa, pero no corras.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.