La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
A gran culpa, suave comprensión.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Consejos vendo y para mí no tengo.
El que necesita, te visita.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
La justicia cojea, pero llega.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Primero la firmita y luego la camita.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Lo escrito, escrito esta.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Lento pero seguro.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Juramento, juro y miento.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Caballo que alcanza, pasar querría.
A quien presta nada le resta.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Al mal dar, tabaquear.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Al buen día, métele en casa.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
El buen vino sin ramo se vende.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Agrada, quien manda.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.