Quien al molino va, enharinado saldrá.
Bodas en Mayo, males las llamo.
El que no cae no se levanta.
Que aproveche como si fuera leche.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Entre amigos no hay cumplidos.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Con el ingrato, no tengas trato.
A cabrón, cabrón y medio.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Zun de noche, se sube a un coche
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Orden y contraorden, desorden.
En la amistad, quien más da, menos recibe
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Si hay miseria, que no se note
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Día vivido, día perdido.
Freír todo el arenque para comer las huevas
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Más vale poco que nada.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Perro ladrador, poco mordedor.
La manzana podrida pudre a las sanas.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Chico pueblo, grande infierno.
Zamora no se ganó en una hora.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
A tal señor, tal honor.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.