El que fía o promete, en deudas se mete.
Refranes de viejas son sentencias.
Ante la duda, la más madura.
Tiene una mala salud de hierro.
Querer y no querer, no está en un ser.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
A cada paso, un gazapo.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Más vale algo que nada.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
En puerta y en puente nadie se siente.
Más dura una taza vieja que una nueva.
El malo siempre piensa engaño.
Buey harto no es comedor.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Comer sin vino es miseria o desatino.
A mucho hablar, mucho errar.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
El que más hace, es el que menos merece.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
De casas y de potros que lo hagan otros.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Bota vacía la sed no quita.
El hombre pone y la mujer dispone.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
El que con cojos anda se llama bastón.
La buena uva hace buena pasa.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.